domingo, 23 de octubre de 2011

Otra vez.

¡Ya están aquí! ¡Vuelven! ¡Son ellas otra vez!
Oh, pero cállate insensata, no las espantes, suficiente dura ha sido ya la espera.
No te muevas, hazme el favor, no las mires, ignóralas. 
Si reparas mucho en ellas se desvanecerán tan rápido como surgieron.
Escóndete y no te muevas, haz solo eso.
¡Tranquila! Ellas te encontraran, no las subestimes.
Siempre lo hacen. No tengas miedo, te gustará, a todos nos gusta
Pero ándate con cuidado.
Las mariposas 
pueden ser muy 
rastreras.






2 comentarios:

Lluvia dijo...

Las mariposas, esa dulce sensación que puede terminar con un gran dolor.

Saludos!

(N)evermore dijo...

Un texto así de gracil no podía hablar de otra cosa que no fueran las mariposas :)
Aunque, por alguna extraña razón, yo siempre las odié...